lunes, 30 de abril de 2018

Recorte 20 - Gente estación II

Te metías adentro mío
con la desesperación desenfrenada
de quien sabe que no va a encontrar
lo que está buscando
pero no puede dejar de buscarlo.

En el revoltijo de calor y sábanas de mi cama
me desdibujabas,
me convertías en una sombra,
en una muñeca de trapo,
desarmada entre tus brazos.
Y acababas, pero sin llegar nunca.
Y acababas, dejándome partida como una rama seca.
Y acababas, apenas entibiado
porque no había fuego
que calentara la escarcha que te cubría la piel y el alma,
porque siempre llovías,
porque la ventisca de tu mente no cesaba nunca,
porque tenías el invierno más adentro que los huesos.

Buscabas el calor pero llevabas el frío prendido en los dedos,
y yo tan otoño me quedé sin hojas para desnudarme.

Y en mi afán de prenderte me apagué.

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Recorte 34

Me hice adicta al vértigo que supone el temblor de un amor que nunca hace suficiente equilibrio entre la calma y la tormenta.