martes, 24 de abril de 2018

Recorte 19 - Gente estación

I. El invierno me gusta, 
pero no en las personas.

II. Hay demasiada gente que es invierno,
que convierte en escarcha cualquier llama, 
que te congela la piel y te hace castañetear los dientes de frío,
que te deja tiritando en una esquina sin abrigo.

Hay gente que es nieve que nunca se derrite,
que con la ferocidad de un vendaval te arrastra
y te deja estaqueada en cualquier patio,
desnuda y a la intemperie.

Hay gente que es más peligrosa que la hipotermia,
que es alud,
que es hielo,
que es granizo.

III. Pensé que cualquier tarde de domingo con lluvia y el termómetro de mi casa bajo cero,
iba a poder acurrucarme entre tus brazos,
que el ritmo de tu corazón le iba a imprimir calor a mi soledad,
que íbamos a poder compartir el café caliente, la siesta en el sillón 
y el revuelo de sábanas en mi cama. 

Pero no.
Hacía más frío a tres centímetros de tu piel que afuera de la ventana de mi cuarto, 
con la lluvia y el bajo cero.
El café se hizo escarcha entre mis manos,
en mi cama no hubo revuelo de sábanas porque el revuelo se hace de a dos
y no éramos dos:
sólo estaba yo, buscando calor;
y apenas estabas vos, autómata, gélido y polar, 
con cada caricia y cada embestida
dejabas estalactitas clavadas en mi piel. 

Me gusta el invierno, pero no en las personas.
Y en vos no había invierno.
Vos eras el invierno.


IV. Estoy tiritando, tengo los labios azules y no siento el corazón.
No quiero morirme de frío.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Recorte 34

Me hice adicta al vértigo que supone el temblor de un amor que nunca hace suficiente equilibrio entre la calma y la tormenta.