El problema nunca fue intentar entendernos,
el problema era que no íbamos a lograrlo:
yo hablo el idioma de la poesía, el café y las tardes de invierno.
Vos sólo entendés de hogueras, cerveza y trenes con retraso que no llegan a ningún lado.
el problema era que no íbamos a lograrlo:
yo hablo el idioma de la poesía, el café y las tardes de invierno.
Vos sólo entendés de hogueras, cerveza y trenes con retraso que no llegan a ningún lado.
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