jueves, 24 de agosto de 2017

Recorte 6 - Escaleras

Te regalo mi sangre.
Pero ven buscarla,
porque sale a borbotones
de los cortes en mis brazos,
y mis piernas ya no tienen fuerza para sostenerme.

Me sacas los escalones,
pero sigo subiendo la escalera.
¿Dónde apoyo los pies?
No importa,
caí tantas veces que ya sé levantarme
(aunque cada vez se me muera un poco más el corazón)

No me mientas,
pero no me hieras
con tu verdad de hiel.
Sácate la piel del lobo,
pero no te pongas el disfraz de oveja.
Conozco a los predadores,
no me hagas decirlo en voz alta.
Si tengo que disparar para defenderme, otra vez,
no sé si tendré la puntería necesaria.

¿Que no me entiendes dices?

Claro que no, si nunca te probaste estos zapatos agujereados.
Los tuyos te protegieron del frío.
Yo ya no puedo dormir sin medias.

Y si te sigo buscando,
es que ya no sé dónde encontrarme.

Si te digo que te quiero,
¿serviría de algo?
Y aunque no, te lo diría igual,
cada te quiero en silencio
es grito ensordecedor que me lastima los oídos.

Te quiero porque a veces no me quiero,
porque es más fácil quererte que quererme.
Si me quisiera, ¿te querría?

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Recorte 34

Me hice adicta al vértigo que supone el temblor de un amor que nunca hace suficiente equilibrio entre la calma y la tormenta.