sábado, 8 de septiembre de 2018

Recorte 27 - Gente estación III

Tengo un frío crónico 
enquistado entre la piel y los huesos 
que no me deja dormir de noche.

Desde que cruzaste la puerta
soy invierno en cualquier estación del año,
y hace tiempo ya
que las mañanas nacen y mueren sin sol.

Me dejaste los brazos tan llenos de espinas 
que ahora no puedo abrazarme sin hacerme daño,
y la piel se me va volviendo escarcha
congelando de nieve todo lo que toco.

Y ya no sé qué hacer con este frío,
ni con las espinas.

Avanza el viento 
que doblega los troncos de todos los árboles,
a la misma velocidad con la que una certeza
se llueve en mis venas
igual que un roedor hambriento
corroe un hueso desnudo y sin carne:

que no vas a volver
porque nunca estuviste,
que todos mis quiero
no podrán jamás con tus no puedo

y que sólo sabés dejar el alma
donde no van a acariciarla. 

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