Me
colgaste el cartel de "Frágil, manipular con cuidado" y te creíste todas las partes.
Me creíste frágil, y me hiciste débil
a tus palabras y tus escasas caricias.
Quizás en algo tenías razón: el
corazón se me quedó vulnerable de tantas heridas, y no resistió a tu
manipulación disfrazada de ternura.
Pensaste que tenías que cuidarme,
pero fallaste: no me cuidaste de vos mismo.
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